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Información para familias y cuidadores
Durante los meses fríos aumentan las enfermedades respiratorias en bebés y niños. La mayoría son cuadros virales que mejoran con cuidados generales, aunque algunos pueden agravarse rápidamente y requieren consulta médica.
¿Cómo prevenir las enfermedades respiratorias?
- Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón o alcohol en gel.
- Ventilar los ambientes varias veces al día, incluso en invierno.
- Evitar ambientes cerrados y con humo de cigarrillo.
- Evitar el contacto con personas enfermas.
- Si el niño tiene fiebre o síntomas importantes, evitar enviarlo a la escuela o jardín.
- Cubrirse al toser o estornudar con el pliegue del codo o pañuelos descartables.
- Mantener el calendario de vacunación al día.
- Favorecer la lactancia materna en los bebés.
Síntomas frecuentes
- Tos.
- Congestión nasal y mocos.
- Dolor de garganta.
- Fiebre.
- Decaimiento.
- Silbidos en el pecho.
- Dificultad para respirar.
¿Qué hacer cuando el cuadro ya comenzó?
- Ofrecer líquidos frecuentemente para mantener una buena hidratación.
- Permitir el descanso y mantener ambientes ventilados.
- Controlar la fiebre con la medicación indicada previamente por el pediatra según peso y edad.
- En muchos cuadros virales la fiebre puede durar 72 horas y a veces hasta 96hs.
- Actualmente, con la circulación del virus Influenza, se observa en algunos niños que la fiebre desaparece y vuelve a aparecer luego de 24 a 36 horas. Esto puede formar parte de la evolución habitual si el niño mantiene buen estado general.
Importante: cosas que NO se deben hacer
- NO automedicar antibióticos.
- NO utilizar aspirina en niños salvo indicación médica.
- NO usar jarabes para la tos sin indicación médica.
- NO suspender la hidratación aunque el niño tenga poco apetito.
- NO exponer al niño al humo de cigarrillo.
Signos de alarma: consultar rápidamente
- Dificultad respiratoria o respiración muy rápida.
- Hundimiento de costillas o pecho al respirar.
- Coloración azulada en labios o uñas.
- Fiebre que dura más de 72 a 96 horas.
- Somnolencia excesiva o dificultad para despertarlo.
- Rechazo persistente de líquidos.
- Pausas respiratorias.
- Convulsiones.
- Empeoramiento del estado general.
La mayoría de las enfermedades respiratorias infantiles mejoran con cuidados generales y control de síntomas. Reconocer los signos de alarma y consultar a tiempo puede prevenir complicaciones.
